A quien no le han repetido una y otra vez esta frase, es la frase que más estamos acostumbrados desde que nacemos porque no hay fiesta que se realice en nuestro nombre que no nos lancen esta frase.

Pocas personas están dadas para poder sonreír sin motivo, para captar ese momento de felicidad fingida, es muy difícil y sobretodo si eres tímida dalo por imposible, ya que el intento de contentar a los fotógrafos siempre sera peor que la pura realidad.

Pero también reconocemos que a todos nos gusta guardar los recuerdos y sacarlos al cabo de unos años para acordarnos y sentir la felicidad de aquel momento.

Es por ello que siempre decimos que la elección del fotógrafo, a parte de artista ha de ser una persona que  contacte con vosotros y  sepa despertar alegría en vosotros, porque el recuerdo que tendréis reavivara este sentimiento.

Y sino hacer la prueba, escoger un álbum de fotos, si uno cualquiera, de aquellos que son más grandes que la enciclopedia LAUROSSE, que entre pagina y pagina, nos encontramos con un papel cebolla que entretiene más que ayuda a ver el álbum, donde en la contratapa del mismo encontramos los negativos y en donde para poder ver el álbum antes tendremos que buscar dos personas amigas para ayudarnos a soportar el álbum abierto.

Si después de la prueba sonreís, recordad de la importancia del momento y escoger bien al equipo que os acompañara en vuestra boda, ya que la felicidad puede venir de cualquiera de ellos y el recuerdo se quedará en vuestro álbum, de formato digital.